Hablemos del té

13 | 08 | 2019
Hablemos del té

Una dieta equilibrada no sólo aporta nutrientes para que nuestro organismo funcione de manera adecuada, sino que además puede entregar otros compuestos que contribuyen a nuestro bienestar, como los antioxidantes, ampliamente estudiados por prevenir la aparición y desarrollo de algunas enfermedades. Entre los alimentos considerados una importante fuente de antioxidantes, se encuentran los vegetales, legumbres, granos de cereal enteros y el té. Este último, precisamente, es el segundo bebestible más consumido en el mundo – y suma adeptos a diario – debido a los diferentes aromas y sabores disponibles en el mercado, y a las propiedades saludables que se le han atribuido desde la antigüedad y que han sido corroboradas por numerosos estudios científicos.

Camellia sinensis, la planta del té

El se elabora a partir de las hojas y brotes de Camellia sinensis, un árbol pequeño originario del sur de China y sudeste de Asia (conocido como la planta del té), aunque actualmente se cultiva en todo el mundo. Dependiendo de la forma en que se procesen sus hojas y brotes, se obtendrán los distintos tipos de té, cada uno con una composición diferente, en la que también influyen la edad de las hojas, la variedad de C. sinensis utilizada, su origen y el clima. De allí que cada tipo de té tenga un sabor, color y aroma característico, propiedades saludables y diferentes niveles de cafeína.

La fermentación es un proceso importante en la elaboración de los diferentes tipos de té, por lo que permite clasificarlos en:

- No fermentados: té verde y blanco.

- Parcialmente fermentados: té rojo Pu Erh y azul Oolong.

- Completamente fermentado: té negro.


    En China, se ha consumido té desde hace miles de años, ya que es considerada una bebida medicinal, que confiere salud en mente y cuerpo, lo que es atribuible a los diferentes componentes que contiene esta planta, como alcaloides, vitaminas, aminoácidos, carbohidratos, proteínas, clorofila, minerales y varios otros, entre los que destacan los polifenoles, debido a que son potentes antioxidantes.

    Hojas de té verde

    Las catequinas son los polifenoles más importantes del té, y durante el proceso de fermentación la mayoría de éstas se oxidan y polimerizan para formar teaflavinas y tearubiginas, responsables del sabor amargo y oscuro del té negro. Estas últimas también son antioxidantes, pero su capacidad es menor a la de las catequinas, lo que significa que el poder antioxidante del té verde – no fermentado – es mayor que el del té negro.

    Y es esta capacidad antioxidante del té uno de sus efectos benéficos más importantes, el que está relacionado a la reducción del peso corporal y los niveles de colesterol, el alivio del síndrome metabólico y la prevención de algunas de las enfermedades más comunes en la sociedad moderna, como lo son las cardiovasculares y el cáncer. También reduce el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas (como Alzheimer, Parkinson y Huntington) y es antiinflamatorio.

    Además, la mayoría de los polifenoles muestran actividad antimicrobiana, que también resulta ser más alta en los tés no fermentados.


    Cafeína en el té negro

    Pero los antioxidantes no son los únicos componentes del té que generan un efecto en nuestro organismo. La cafeína, un alcaloide presente en varios alimentos, mejora el estado de ánimo, la atención, el rendimiento, el estado de alerta, la velocidad a la que se procesa la información y el tiempo de reacción. Porque su fuente no es sólo el café, sino que también está en el té (llamándosele muchas veces teína) y en la yerba mate, motivo por el que resulta ser uno de los ingredientes dietarios más consumidos en el mundo.

    Este compuesto puede afectar el sabor del té, contribuyendo a la acidez y confiriéndole astringencia y amargura. Tal como ocurre con las catequinas, el proceso de fermentación afecta su contenido en las hojas, pero lo aumenta, de allí que el té negro tenga un sabor más amargo que los otros tipos de té, porque al estar completamente fermentado tiene un mayor contenido de cafeína.

    A pesar de todos los beneficios asociados al té, éste no debe ser ingerido de manera desmedida, ya que se ha observado genera irritación gastrointestinal, sobre todo en individuos con el estómago vacío. Algunos expertos en la Medicina Tradicional China, señalan que el jengibre alivia este problema. Aun así, sería más saludable complementar la ingesta de 1 a 3 tazas de té al día con alimentos o bebidas a base de vegetales.

    Y no olvidemos lo que genera la cafeína en exceso: puede aumentar el riesgo de taquicardia, ocasionar deshidratación, ansiedad, dolores de cabeza, trastornos del sueño, nerviosismo, temblores y mareos.

    ¿Y para qué te contamos todo esto? Para que elijas cuál beber de acuerdo a un objetivo. Por ejemplo, si quieres mantenerte joven, escoge una alternativa no fermentada, y si necesitas estar más alerta y concentrado, el té negro es más apropiado que los otros. Y como es habitual tener más de un objetivo, puedes tener a la mano más de un tipo de té. En todo caso, con todos los sabores disponibles en el mercado, normalmente optaremos por el que nos parezca más rico.

    Caja con distintos tipos de té


    Referencias:

    - Almajano M, et al. Antioxidant and antimicrobial activities of tea infusions. Food Chemistry. 2008;108:55-63.

    - Camargo L, et al. Antioxidant and antifungal activities of Camellia sinensis (L.) Kuntze leaves obtained by different forms of production. Braz J Biol. 2016;76(2):428-434.

    - Tfouni S, et al. Caffeine in teas: levels, transference to infusion and estimated intake. Food Sci Technol. 2018;38(4):661-666.

    - Unachukwu U, et al. White and green teas (Camellia sinenesis var. sinensis): variation in phenolic, methylxanthine, and antioxidant profiles. Journal of Food Science. 2010;75(6):541-548.

      - Yang C, Chen G, Wu Q. Recent scientific studies of a traditional chinese medicine, tea, on prevention of chronic diseases. J Tradit Complement Med. 2014;4(1):17-23.

      Artículos destacados