Kombucha, un refrescante alimento probiótico

22 | 01 | 2020
Kombucha, un refrescante alimento probiótico

Esta bebida ha sido preparada y utilizada desde hace miles de años, y no sólo como un refresco 100% natural, sino como un remedio casero. Es que, al ser fermentada, tiene un alto valor nutritivo y propiedades medicinales, que si bien no han sido corroboradas científicamente en seres humanos, todos aquellos que la han introducido en sus vidas – por decisión propia o recomendada por especialistas – pueden contar historias acerca de los cambios positivos que han experimentado, y en todos los idiomas, porque la kombucha es consumida en todo el mundo. ¿Quieres saber un poco más?

SCOBY para kombucha

La kombucha es una infusión probiótica preparada normalmente con té y azúcar, que se fermenta con un Cultivo Simbiótico de Bacterias y Levaduras (SCOBY) de aspecto gelatinoso. Si has escuchado hablar del “hongo del té”, es este mismo cultivo, aunque no es un hongo. Podrían utilizarse otros ingredientes, pero se ha descrito que la mejor combinación es la de té negro con sacarosa (azúcar blanca), que se deja fermentar por unos 7 a 14 días con el cultivo. Durante este tiempo, el SCOBY crece y la infusión cambia: el té se convierte en una bebida refrescante, algo ácida (similar a la sidra de manzana) y un tanto efervescente, por lo que la botella no debe agitarse.

Una vez terminada la fermentación, se pueden agregar jugo de fruta natural y/ o hierbas para dar sabor, ya que el azúcar no se usa como endulzante, sino como alimento para el SCOBY, aunque igual podría quedar azúcar residual en el producto final. Al embotellarse, y si no se consume de inmediato, comienzan a formarse algunas “algas”, que son el aspecto que tienen los nuevos cultivos; son un indicativo de que la bebida está viva y activa, y se pueden comer sin problemas.

China, origen de la kombucha

Como ocurre con la mayoría de las cosas naturalmente buenas, la elaboración y el consumo de kombucha son muy antiguos. Los primeros registros de esta bebida provienen de China, y datan del año 220 a. C. Allí se le atribuyeron propiedades desintoxicantes y energizantes, por lo que fue considerada el elixir de la vida y la inmortalidad. Desde aquí fue llevada a Japón, por el Dr. Kombu, para tratar los problemas digestivos del Emperador Inkyo, en el año 414 d. C. Y, bueno, luego se difundió a Rusia y el resto de Europa, y ahora es posible encontrarla en todo el mundo.

Ahora bien, ¿qué tiene la kombucha que la hace tan popular? Gracias a que las levaduras y bacterias utilizan los ingredientes y compuestos que ellos mismos generan de manera complementaria, de manera general, la kombucha contiene varios ácidos orgánicos, azúcares como sacarosa, glucosa y fructosa, vitaminas del complejo B y C, aminoácidos, lípidos, proteínas, enzimas, etanol (alcohol etílico), CO2, polifenoles del té, minerales y muchos otros, siendo responsables – junto a los microorganismos – de todas las propiedades benéficas que se le han atribuido.

Algunas de estas propiedades son:

Probióticos, para un intestino feliz
  1. Al ser probiótica, permite equilibrar la flora intestinal, lo que es fundamental para tener una buena salud intestinal e inmunidad.
  2. Actividad antimicrobiana contra algunos virus, bacterias y levaduras patógenos.
  3. Una actividad antioxidante mayor a la del té sin fermentar, ya que no sólo contiene los polifenoles del té, sino que vitamina C y otros productos formados durante la fermentación. Esta propiedad es importantísima, ya que está correlacionada con la prevención de algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, el fortalecimiento del sistema inmune, el alivio de la inflamación y artritis, y, por supuesto, un envejecimiento retardado.
  4. Desintoxica el organismo, ya que algunos ácidos orgánicos se unen a las toxinas, para luego ser eliminados por la orina. Esto también ayuda al buen funcionamiento del hígado.
  5. Aumenta el nivel de energía, mejora el ánimo y promueve una sensación de bienestar general.


Con todo esto – y mucho más – no podemos sino pensar en correr a comprar esta bebida, ¿verdad? O en prepararla nosotros mismos en casa, ya que hay muchas recetas y videos disponibles en internet y el procedimiento se ve sencillo. Sin embargo, antes de hacer cualquiera de las dos cosas, debes saber que, si bien la naturaleza de la kombucha es no tóxica, tiene algunas contraindicaciones.

Grupos de riesgo que no deben beber kombucha

Existen algunos grupos de riesgo en que no es aconsejable el consumo de kombucha, como personas con el sistema inmune deprimido, con problemas renales o hepáticos, niños muy pequeños, y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, ya que puede contener cafeína (proveniente del té) y trazas de etanol que, si bien no alcanzan para incluir la kombucha dentro de las bebidas alcohólicas, sí debe ser considerado por aquellos que quieren evitar completamente el alcohol.

Y si la fabricarás en casa, debes contar con un ambiente adecuado y limpio para ello, ya que tanto el “hongo” como la bebida son susceptibles de contaminarse. Utiliza recipientes de vidrio y procura que el pH no sea más ácido que 2,6, ya que podría ocasionar trastornos intestinales.


¿Ya verificaste que puedes disfrutar y beneficiarte de la kombucha? ¿Sí? Entonces, lo último que nos queda por contarte es que lo mejor es introducir de a poco estos nuevos microorganismos en tu cuerpo, partiendo, por ejemplo, con unos 300 ml al día y, si quieres, aumenta esta cantidad de manera progresiva hasta llegar a la que tu organismo considere adecuada. Porque algunos sugieren no beber más de un litro al día, pero, bueno… somos todos diferentes.

Si quieres saber más acerca de la kombucha, puedes revisar este artículo de la revista Comprehensive reviews in food science and food safety.

Kombucha, ingredientes y sabores

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