Miel: rica y buena de verdad

02 | 07 | 2019
Miel: rica y buena de verdad

¿Quién ha tomado una limonada caliente con miel para recuperarse de un resfrío? Probablemente todos lo hemos hecho, y si no, al menos hemos oído de este clásico brebaje de invierno que no es un invento de nuestras abuelitas. Porque los humanos no sólo hemos disfrutado de la miel a cucharadas o en repostería, sino que también la hemos utilizado con fines cosméticos y terapéuticos desde tiempos ancestrales. Por lo anterior, es que ahora te contamos un poco acerca de este dulce placer y las propiedades que se le han atribuido.


Abeja Apis mellifera

La miel es un producto natural elaborado por las abejas (Apis mellifera), a partir del néctar de las flores de una gran diversidad de especies y exudados de plantas aromáticas. Esta solución es altamente concentrada en una compleja mezcla de azúcares, siendo las principales fructosa y glucosa. También contiene agua, muchos aminoácidos, vitaminas, minerales, enzimas y ácidos orgánicos.

Seguramente has notado que no todas las mieles son iguales, por ejemplo, su color va de claros a oscuros, y hay mieles más líquidas que otras. Esto se debe a que la miel es elaborada a partir de una mezcla del néctar de varias especies vegetales, las que difieren a lo largo de nuestro país, de allí que una miel proveniente del sur es diferente a una de la zona central, e incluso dentro de una misma región puedes encontrar mieles de diferente aspecto, lo que habla también de una composición distinta.

A pesar de esta variada composición, es posible clasificar la miel de acuerdo a cuántos tipos de polen predominan en ella: monofloral (45% del polen es de una especie), bifloral (hay polen de dos especies predominantes) y polifloral (o multifloral; sin predominancia). Esto significa, por ejemplo, que la miel que se vende como de quillay o de ulmo, no es solamente de quillay o ulmo, sino que estas especies son las predominantes en esa miel en particular (al menos en un 45%).


Capacidades terapéuticas de la miel

Dentro de las capacidades terapéuticas que se le han atribuido a la miel, podemos mencionar efectos antioxidantes, antiinflamatorios y estimulantes del sistema inmunológico. Además, se le ha descrito una actividad protectora cardiovascular y antineoplásica, y ha sido utilizada en el tratamiento de enfermedades digestivas y de la tos. Aunque la más estudiada es su capacidad antibacteriana: ha demostrado tener un efecto inhibidor en más de 60 especies de bacterias, no llevando al desarrollo de resistencia como otros antibióticos. Debido a estos motivos y al hecho de que estimula la regeneración de los tejidos y reduce la inflamación (y con ella, el dolor), es que se ha usado desde siempre en la curación de diversos tipos de heridas y en el tratamiento de quemaduras.

Pero la miel no sólo es una tremenda ayuda ante infecciones bacterianas, ya que también se ha reportado tiene efectos antifúngicos y antivirales, por ejemplo, en el tratamiento de las lesiones labiales ocasionadas por el virus herpes.

Se sabe que el mecanismo de acción de la miel es diferente al de los antibióticos, pero no se tiene claro cuál – o cuáles – de sus propiedades es la que finalmente tiene este efecto. Podría ser el hecho de que absorbe la humedad ambiental, lo que deshidrataría a las bacterias, o su pH ácido, que inhibe el crecimiento de la mayoría de los microorganismos, o tal vez su contenido de peróxido de hidrógeno y de otros muchos factores con actividad antibacteriana.

La capacidad antioxidante de la miel también juega un rol importante en sus efectos benéficos, ya que no sólo es rica en compuestos fenólicos – asociados a la reducción del riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, como las cardiovasculares y neurodegenerativas – sino que también contiene péptidos, ácidos orgánicos (como vitamina C) y enzimas, entre otros. Y es la acción sinérgica de todos estos componentes la que, finalmente, convierte a la miel en uno de los regalos más notables de la naturaleza.

Referencias:

- Bridi R, et al. Differences between phenolic content and antioxidant capacity of quillay Chilean honeys and their separated phenolic extracts. Cien Inv Agr. 2017; 44(3):252-261.

- Montenegro G, et al. Aplicación de la Norma Chilena Oficial de denominación de origen botánico de la miel para la caracterización de la producción apícola. Cien Inv Agr. 2008;35(2):181-190.

- Eteraf-Oskouei T, Najafi M. Traditional and modern uses of natural honey in human diseases: a review. Iran J Basic Med Sci. 2013; 16(6):731-742.

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